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Cuando preguntaron a un grupo de niños qué harían si supieran que morirían en una hora, nadie se espero la respuesta que dio el pequeño Luis.

Cuando los niños que están internos en un colegio ven llegar a sus padres, lo dejan todo muy contentos y corren a su encuentro. En esta posada del mundo, tú no te apegues a nada (Card. Van Thuan).

La vida eterna es también el ordenador más moderno. Utilízalo para tomar la decisión más importante de tu vida: una eternidad de odio eterno en el infierno, o una eternidad de amor en el paraíso (Card. Van Thuan).

Todo lo que no lleve el sello de la eternidad está falsificado (C. E 686).

Un día, preguntaron a un grupo de jóvenes durante el recreo:

— Si fueseis a morir dentro de una hora, ¿qué haríais?

— Yo me iría a rezar.

— Yo me confesaría.

— Yo iría a ver a mis padres.

— Yo seguiría en el recreo—, dijo Luis Gonzaga. ¿Seguro que harías eso?

Seguro. Jesús nos dijo: «Estad preparados». Y como yo estoy preparado, no tengo que hacer más que jugar..., pues ahora es la hora de jugar. ¿No es ésta la voluntad de Dios? Yo lo miro todo a la luz de la eternidad. Lo que no tiene valor de eternidad no me interesa. Y lo que no lleva a la eternidad me parece totalmente sin valor.

Luis debía estas ideas a su santa madre y al influjo del ambiente en que vivió.

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización
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