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Un testimonio de bondad y perdón aún en los peores momentos.

«Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Este llamamiento a la pureza no se dirige sólo a los religiosos, sino también a los laicos, cada uno según su estado. La práctica de la castidad no es obligatoria, pero es necesaria para quienes quieran ser libres (Card. Van Thuan).

Hay muchos fieles normales y corrientes que son ejemplo de castidad en medio del mundo. Tú que estás consagrado al Señor, déjate llevar por la admiración y la maravilla y trata de aventajarlos (Card. Van Thuan).

María Goretti nació en 1890 en la región de las marismas pontinas, a orilla del mar, a veinticinco kilómetros de Roma. Era muy bonita y su belleza sencilla seducía a muchos jóvenes, en especial a un trabajador agrícola que trabajaba en la misma granja que ella. La joven había ofrecido con frecuencia una firme resistencia a sus galanteos. Un día, en ausencia de los dueños y de los demás compañeros, Alejandro cedió a sus malos instintos y obligó a María a acceder a sus proposiciones. Ella le opuso una enérgica resistencia. Pero Alejandro, que era físicamente más fuerte, pues María no tenía más que trece años, abusó de ella y en un acceso de locura la apuñaló... Mortalmente herida, fue trasladada al hospital Nettuno, donde antes de exhalar el último suspiro, declaró: «Por amor a Cristo, perdono a Alejandro y ruego por la salvación de su alma».

En el año santo de 1950, Pío XII la canonizó en, presencia de su anciana madre, a la que acompañaba el propio Alejandro, que se había convertido y expiaba su crimen en un convento.

Cardenal Van Thuan

Siervo del Señor, Francisco Xavier Nguyen Van Thuan fue arzobispo coadjuntor de Saigón, fue arrestado por el régimen comunsta y pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en aislamiento. En prisión escribió Mil y pasos en el camino de la esperanza. En 1991 fue liberado, Juan Pablo II le nombró, en 1994, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Fundó Mater Unitatis. Falleció el 16 de septiembre de 2002 en Roma. Actualmente, se sigue un proceso para su canonización
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